Abecedario de la Psicología: U de Umbral

El psicólogo Sergio García Soriano avanza en su Alfabeto de Psicología y nos presenta con la U el término Umbral

El umbral (absoluto) es un primer límite o la menor cantidad de intensidad posible para que se detecte un estímulo.

Y hablamos de este umbral absoluto en los cinco sentidos, vista, oído, gusto, tacto y olfato; aunque también se puede hablar de umbrales en relación a la frustración, a una mayor o menor tolerancia ante situaciones aparentemente estresantes. La psicoterapia viene a ampliar esa tolerancia ante situaciones aparentemente desagradables.

Cada sentido tiene su propio nivel absoluto y para cada persona también puede cambiar. Para llamarlos así, tenemos que dar una respuesta positiva el 50% de las veces al estímulo.

umbral diferencial

El umbral diferencial será la intensidad necesaria para notar un cambio en la percepción de un estímulo.

Los sentidos se educan culturalmente de tal manera que algunos humanos pueden escuchar el sonido de un reloj a seis metros de distancia. Huele un perfume con seis habitaciones de por medio o ve la llama de un encendedor a 48 kilómetros de distancia. Por ello, los sentidos han sido fundamentales en la supervivencia de la especie.

Respecto a situaciones de alta emotividad, en ocasiones podemos quejarnos de una situación por tener el umbral de irritabilidad por debajo y por tanto aparece disforia o irascibilidad.

Por ejemplo, en una familia donde los niños siempre gritan pero cuando el padre o la madre tienen una situación estresante en el trabajo, no calman al niño y le gritan más o le pegan.

Así pues, ese habitual chillido infantil se ha convertido en el detonante y aunque el volumen hubiera sido similar al de otras ocasiones, el problema previo o la falta de herramientas personales hace que el umbral de irritabilidad haya bajado y por tanto haya un alto nivel de malestar. en el padre

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Durante la sesión podrán decir: “Es que hoy no aguanto, es que me molesta todo”.

Y de alguna manera es cierto, las variables estimulantes de otros días se toleraron y ahora se convierten en detonantes de tensión familiar.

El psicólogo Sergio García Soriano/Foto cortesía

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