Vuelve el calor: ¡cuidado con la deshidratación!

Los síntomas de deshidratación leve son cansancio, debilidad o dolor de cabeza, pero si la situación empeora, pueden presentarse vómitos, aumento de la frecuencia cardíaca y respiratoria y disminución del nivel de conciencia.


Los ancianos y los niños son los grupos con mayor riesgo de deshidratación. EFE/Ricardo Ferro

Vuelve el calor y con él los riesgos asociados a las altas temperaturas. El golpe de calor y la deshidratación son los problemas más comunes durante la temporada de verano.

La Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) advierte de las graves consecuencias que puede tener para el organismo la deshidratación.

La deshidratación se produce cuando hay un balance de líquidos negativo, es decir, cuando se pierde más agua de la que se ingiere.

Una de las consecuencias de la deshidratación por calor es el obstáculo a la llegada de nutrientes a nuestro organismo. Esto dificulta su correcto funcionamiento.

“Durante el verano, debido al calor y la regulación de la temperatura a través del sudor, aumentan las pérdidas insensibles de agua y aumenta el riesgo de desequilibrio”, señala el Dr. David Barajas, coordinador del Grupo de Trabajo de Metabolismo del Agua de la SEEN.

Sin embargo, en condiciones normales, el organismo detecta este exceso de pérdida, agudizando la sensación de sed e incitándonos a beber para mantener el equilibrio hídrico.

Cómo evitar la deshidratación

Aunque el endocrinólogo aconseja no beber líquidos a la fuerza, esta recomendación tiene excepciones en grupos de población como niños y ancianos.

Los niños no tienen un sentido de la sed completamente desarrollado, por lo que existe un mayor riesgo de deshidratación prolongada y su sentido de la sed también puede disminuir como en los ancianos.

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Asimismo, el Dr. Barajas indica que cuanta más agua se pierde, más graves son las consecuencias para el organismo.

“Si la deshidratación es leve, nos sentimos cansados, débiles o con dolor de cabeza, pero si la situación empeora, pueden aparecer vómitos, aumento del ritmo cardíaco y respiratorio, así como una disminución del nivel de conciencia”.

Cuando su temperatura corporal se eleva de manera inapropiada, pueden sufrir un golpe de calor y, en consecuencia, requerir asistencia médica inmediata.

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Varias mujeres con mascarillas y abanicos caminan por una calle de Córdoba. / EFE/Habitaciones

Cantidad diaria recomendada de agua

El endocrinólogo recomienda como regla general ingerir 2 o 2,5 litros cada día, aunque se debe aumentar cuando se alcanzan temperaturas elevadas.

En el caso de personas que practican deporte y en mujeres embarazadas o lactantes, se debe aumentar la cantidad recomendada.

El ser humano adquiere el 75% del agua que necesita en forma líquida todos los días. El otro 25% proviene de alimentos como frutas y verduras que tienen un alto contenido en agua, aportan vitaminas y minerales e inciden directamente en el estado de hidratación.

El endocrinólogo de la SEEN señala que el líquido más recomendable es el agua, aunque hay algunas excepciones.

“En otras situaciones, como al hacer deporte, podemos tener una pérdida excesiva de electrolitos, por lo que es recomendable optar por una bebida isotónica para recuperar las sales perdidas a través del sudor”, indica el doctor.

Además, el experto recuerda que algo similar ocurre con las enfermedades gastrointestinales. Por ello, se deben tomar preparados especiales con sales minerales para suplir su pérdida digestiva.

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