Muchos siguen con ella puesta

Tras 699 días, los españoles pueden estar sin mascarillas en interiores desde este miércoles -salvo en transporte público, residencias, farmacias y centros sanitarios-, pero muchos siguen con la costumbre, bien por prudencia, por miedo o por desconocimiento.


Una mujer se quita la máscara en la calle. EFE/Miguel Osés

“Sigo usando la mascarilla hasta en la calle. No me gusta la idea de compartir espacios interiores con gente sin mascarilla”, confiesa a Efe Eva Arós48, propietario de un pequeño negocio en el Eixample de Barcelona y que en noviembre de 2020 ingresó por neumonía bilateral tras contraer covid-19.

Afirma que le viene bien llevar la mascarilla para evitar su alergia a la platanera y para no contraer la gripe que estos días sigue campando por Barcelona.

De la cola de un supermercado, jordi perezun jubilado de 65 años, explica que “de momento prefiero llevar mascarilla en este tipo de establecimientos”, aunque asegura que ya no la lleva al aire libre.

“Cada quien hace lo que quiere. No tengo miedo de contagiarme, solo lo uso por respeto a los demás”, agrega.

La incertidumbre sobre si llevar o no mascarilla también se ha trasladado a las universidades, donde a partir de hoy se pueden impartir clases sin mascarilla.

“De los 60 que hay hoy en clase, solo 12 alumnos y la profesora la siguen usando”, revela a Efe Bertha Posas -22 años-, estudiante de tercer curso de Ciencias Políticas en la Universidad Pompeu Fabra, que abandona la primera de las tres clases que tiene hoy en esta universidad barcelonesa.

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El futuro politólogo ha decidido ir sin mascarillas a clase “porque el número de contagios lo permite”, pero reconoce que “ahora que se acerca Sant Jordi, si estoy en una calle concurrida, seguro que estaré incómodo”.

En cuanto a la información sobre el fin de la mascarilla en interiores, Posas cree que todavía hay muchas dudas.

“Esta mañana no sabía si podía quitarme la mascarilla en clase, sobre todo porque dudaba si la medida entraría en vigor hoy u otro día. Sé dónde debo ponerla y dónde no, pero he echado en falta más claridad. ,” él dice.

El Consejo de Ministros aprobó ayer un real decreto que pone fin a la obligatoriedad de las mascarillas en interiores, norma que rige desde mayo de 2020, mientras que en exteriores se ha levantado en un momento en que la situación epidemiológica de la pandemia lo permitía. .

Donde no podemos ir sin máscaras

El transporte público es, junto con las residencias de mayores, los centros de salud y las farmacias, uno de los espacios interiores donde el uso de la mascarilla sigue siendo obligatorio, salvo en andenes y accesos.

“En este momento, la gran mayoría de los usuarios usan la máscara desde que entran al metro”, dice una persona a Efe. trabajador del metro de barcelona que prefiere no hacer público su nombre.

“El interior del metro es un espacio hermético, no hay corriente de aire y está lleno de gente de diferentes burbujas de convivencia, por eso es mejor protegerse”, dice el empleado del metro, que destaca que “en los casos en que alguien no lo lleva, otros usuarios suelen pedirle a la persona en cuestión que se lo ponga”.

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Una de las pocas personas que se ha quitado la mascarilla esta mañana al salir del interior del metro es Marcos León38, visiblemente cansado después de trabajar en un almacén de Amazon.

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“Trabajo desde las dos de la mañana y paso ocho horas con la mascarilla puesta porque la empresa nos ha informado que debemos seguir usándola, por eso me la quité al salir del metro, para respirar un poco. exhala León, quien lamenta que algunas personas lo hayan mirado mal cuando se lo quitó sin saber su situación.

A pesar de que las mascarillas ya no son obligatorias, todavía se puede ver a muchas personas usándolas por las calles de Barcelona, ​​la mayoría personas mayores, algunas de las cuales han confesado: “ya veremos qué hago cuando llegue el calor”. .”

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