Obesidad, el imán de múltiples enfermedades

La obesidad funciona como un imán para múltiples enfermedades. Los estudios indican que es un factor de riesgo para desarrollar más de 200 dolencias, especialmente las relacionadas con el sistema cardiovascular, trastornos musculoesqueléticos y algunos tipos de cáncer


Infografía facilitada por la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO-SEO)

Así lo explica a EFEsalud, Francisco José Esteban, Catedrático de Biología Celular de la Universidad de Jaén para quienes existen “evidencias irrefutables” de que la obesidad es un factor de riesgo para padecer, por ejemplo, hipertensión o dislipemia, que es la alteración de la cantidad de lípidos en sangre, como el colesterol.

La obesidad también es un factor de riesgo para enfermedades como la osteoartritis, los cálculos en la vesícula biliar, la apnea del sueño o el ovario poliquístico, por nombrar algunas otras.

Según la especialista, en la biología celular, la bioquímica y la genética podemos encontrar muchas de las respuestas de por qué la obesidad es un imán para tantas dolencias.

Para empezar, refiere Francisco José Esteban, hay que saber queEn la obesidad existen varios procesos que pueden desencadenar muchas enfermedades, ya que el depósito anormal de grasa puede alterar nuestra función metabólica, hormonal o inmunológica.

“Así, por ejemplo, el exceso de grasa en nuestro organismo provoca una alteración en nuestras vías metabólicas, vías que utiliza nuestro organismo para la síntesis, degradación de sustancias y nutrientes, y transformación a otras moléculas que hacen funcionar nuestro cuerpo”, explica. este maestro

Por ejemplo, el colesterol es muy importante para mantener la integridad de nuestras células, pero un exceso de grasa conduce a una acumulación de colesterol y esta acumulación puede conducir a la arteriosclerosis.

“El exceso de grasa también puede modificar los procesos de síntesis y degradación de la insulina”, añade.

Otra alteración que conduce a la enfermedad es la acumulación de grasa donde no le corresponde.

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“La grasa generalmente se acumula en lo que se conoce como tejido adiposo, y en ese tejido hay unas células llamadas adipocitos”, explica.

La acumulación anormal de grasa en este tejido adiposo altera la secreción de hormonas, como la leptina y toda una serie de proteínas proinflamatorias como las citocinas, de las que hemos oído hablar con frecuencia durante la pandemia de la Covid.

La obesidad, imán de múltiples enfermedades

Pero volviendo a la leptina, Francisco José Esteban explica que es una hormona que producen los citados adipocitos “y ayuda al cerebro a saber que tenemos que dejar de comer porque ya hemos acumulado suficiente grasa”.

Y si la grasa se acumula de forma anómala, se produce una alteración en la producción de leptina “y el cerebro es incapaz de interpretar que dejamos de comer, aunque tengamos suficientes reservas de grasa”.

Hay otras células relacionadas con el sistema inmunitario que también están alteradas “y por eso la obesidad también está ligada a la alteración del sistema inmunitario ya que afecta a la comunicación entre las células de este sistema”.

El fallo de esta comunicación, apunta el especialista, provoca una disminución de la función inmunitaria, y da lugar a una respuesta inflamatoria derivada de esa disminución inmunitaria.

Un descenso que, por cierto, está relacionado con el aumento de las mencionadas citocinas, y que cuando aumentan reducen la capacidad de respuesta a la infección respiratoria provocada por el coronavirus COVID, pero también hacen que todo empeore.

“Por eso, con el coronavirus, alrededor del 80% de las personas con alteraciones más graves eran personas obesas, por su alteración del sistema inmunológico”.

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Indica el catedrático de biología celular de la Universidad de Jaén, lo que también puede provocar que las personas obesas reaccionen peor a los antivirales, o que su organismo responda de forma menos eficaz a las vacunas.

Por otro lado, la obesidad está estrechamente relacionado con algunos tipos de cáncerporque cuando empiezan a desarrollarse necesitan del sistema inmunitario para evitar que el tumor crezca y haga metástasis.

“Si el sistema inmunológico está alterado por la obesidad, entonces no detecta el desarrollo de algunos tumores en sus etapas iniciales y por lo tanto no los combate”.

En la obesidad influye mucho un estilo de vida poco saludable, con mala alimentación y poco ejercicio físico, pero la genética también pesa negativamente en ciertas personas.

enfermedades de la obesidad
Decálogo de gastronomía saludable de la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO-SEO)

Datos y cifras de la OMS

Desde 1975, la obesidad casi ha triplicado En todo el mundo.

En 2016, más de 1900 millones de adultos mayores de 18 años tenían sobrepeso, de los cuales más de 650 millones eran obesos.

En 2016, el 39 % de los adultos mayores de 18 años tenían sobrepeso y el 13 % eran obesos.

La mayoría de la población mundial vive en países donde el sobrepeso y la obesidad cobran más vidas que la insuficiencia ponderal (underweight).

En 2016, 41 millones de niños menores de cinco años tenían sobrepeso u obesidad.

En 2016 había más de 340 millones de niños y adolescentes (de 5 a 19 años) con sobrepeso u obesidad.

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